La patata

La patata

Patata

Clima y suelo
La patata es un cultivo de zonas templadas, aunque se adapta a diferentes condiciones climáticas. No soporta temperaturas muy bajas y es sensible a las heladas.
El suelo más adecuado es el suelto, mullido y aireado. Le gustan las tierras ricas en humus, pero no en estiércol fresco. Podemos poner en la tierra antes de sembrarlas mantillo o compost bien hecho. El PH de la tierra ha de ser ácido, varía entre 5,5 y 7.

Siembra
Unas 4 semanas antes de sembrar las patatas, dejamos en un lugar fresco, ventilado y con luz las patatas que vayamos a necesitar para la siembra, para que tallezcan. Antes de sembrarlas dejamos de 3 a 5 tallos a cada patata, dependiendo de lo gordas que queramos que sean las patatas de la cosecha. Cuantos más tallos dejemos, más pequeñas serán las patatas. Sembramos las patatas una vez que hayan pasado los hielos, en Castilla-León en el mes de marzo y en luna menguante, a una distancia entre cada patata de 40 cm y dejando unos 70 cm entre cada surco. La profundidad puede ser de unos 8 cm.

Riego y abonado
Necesita una tierra rica en humus, es un cultivo exigente sobre todo en nitrógeno y potasio. Para obtener una buena cosecha podemos poner en la tierra, antes de sembrarlas, mantillo o compost bien hecho, en una proporción de 2 kg/m2.
En el cultivo de la patata es importante mantener un nivel de humedad constante y elevado en el suelo, para un desarrollo óptimo. La humedad óptima se consigue regando por inundación, en los días más calurosos del verano, con una frecuencia de 3 días.

Recolección
La recolección varía dependiendo de la variedad, las tempranas que sembramos en marzo tienen un ciclo de 90 a 100 días, mientras que las tardías que sembramos en agosto tienen un ciclo de 150 a 200 días.

Otras verduras, frutas y hortalizas: la patata,  la cebolla,  las judías verdes,  la acelga,  el calabacín,  la lechuga,  la berenjenalas fresasel tomatela zanahoriael pimientoel pepinola calabazael melónel perejilel ajola chirivíacol y la berza comúnla sandíalos guisanteslos naboslos rábanoslas habaslas espinacasel maíz para palomitas.

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Siembra directa, calendario anual

Siembra directa en la huerta, calendario anual

Siembra directa

 

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Siembra en semilleros

Siembra en semilleros

Siembre semilleros

 

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Exigencias de abono para el terreno según las hortalizas a cultivar

Las exigencias en cuanto a la cantidad de abono para el terreno depende de varios factores que influyen en la nutrición de las plantas. Cada tierra es única y la mejor manera de conocerla y abonarla bien es experimentar para ir ajustando la cantidad de abono adecuada.

Una cosa importante que hemos de tener en cuenta al empezar a cultivar la huerta es que la cantidad de abono depende de las hortalizas que vayamos a cultivar, dependiendo de esto podemos diferenciar varios grupos de hortalizas:

  • Hortalizas exigentes. Las hortalizas exigentes necesitan gran cantidad de nutrientes para su desarrollo. Por lo tanto, necesitan un buen abonado del suelo antes de su cultivo y varios abonados durante su crecimiento. Una vez finalizado su ciclo productivo, el suelo queda pobre y con escasos nutrientes, por lo que será conveniente abonarlo bien y rotar el cultivo con hortalizas menos exigentes varios años. Las hortalizas más exigentes en nutrientes son:  las coles (berza, brócoli, coles de Bruselas, repollo, coliflor, lombarda), berenjenas, tomates, puerro, apio, remolacha, calabaza, maíz, melón, sandía, alcachofa, girasol, patata y batata.
  • Hortalizas semi-exigentes. Las hortalizas semi-exigentes realizan un consumo medio de nutrientes por lo que precisan un buen abonado del suelo antes de la plantación pero pueden no necesitar más abonados para su adecuado desarrollo. Como no esquilman demasiado el suelo, pueden mantenerse varios años en el mismo suelo. Las hortalizas semi-exigentes son: acelga, lechuga, zanahoria, espinaca, cebolla, nabo, pepino y pimiento.
  • Hortalizas poco exigentes. Las hortalizas poco exigentes necesitan pocos nutrientes para su desarrollo pudiendo crecer en suelos donde antes se hayan cultivado plantas exigentes o semi-exigentes. Al final de su ciclo productivo, el suelo sigue manteniendo nutrientes. Las hortalizas poco exigentes son: ajo, rábano, hinojo y calabacín.
  • Hortalizas enriquecedoras del suelo: Las leguminosas son plantas enriquecedoras ya que aportan nitrógeno al suelo, por lo que todas las hortalizas que pertenecen al género de las leguminosas no son especialmente exigentes en nutrientes y además, nos ayudan a reponer nutrientes del suelo, principalmente nitrógeno. Por ello, es conveniente cultivar leguminosas varios años consecutivos en suelos donde previamente se hayan cultivado hortalizas exigentes o semi-exigentes. Las hortalizas enriquecedoras del suelo son: guisantes, habas, judías y lentejas.
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Preparar el terreno para sembrar hortalizas

Preparar el terreno para sembrar hortalizas

Eliminar las malas hierbas

Quitar las malas hierbas es el paso básico para cultivar unas hortalizas fuertes y sanas. Cuanto más limpio esté el terreno hay menos probabilidades de que aparezcan las malas hierbas.

Aunque quitemos bien al principio de la primavera las malas hierbas, es inevitable que salgan, por lo que a lo largo de la temporada de cultivos y dos días después de cada riego, conviene eliminar las que van saliendo entre las hortalizas que hemos plantado. Aprovechando al mismo tiempo para soltar la tierra que se queda apelmazada por el efecto del riego, sobre todo si regamos por inundación. Conviene que la primera capa de tierra esté siempre suelta. Para soltar la tierra basta con rascar la superficie con cuidado de no dañar nuestras hortalizas y es muy importante que esta tarea se realice con la tierra un poco húmeda.

Podemos eliminar las malas hierbas con la azada, o si el suelo está húmedo podemos hacerlo arrancándolas con la mano, si lo hacemos así quitaremos todas las raíces y será más difícil que vuelvan a proliferar.

Airear y mullir

Los instrumentos para realizar esta tarea pueden ser:  horca de cuatro dientes, pala de cavar, azada o motocultor. Para hacer esta labor la tierra tiene que estar un poco húmeda, lo ideal es 3 o 4 días después de un buen riego, ya que si está muy seca saldrá mucho polvo y quedarán terrones de tierra apelmazada. Y si está demasiado húmeda se apelmazará y se pegará a la herramienta.

Para airear la tierra podemos removerla con la pala de cavar o bien airearla, sin voltearla, con la horca de cuatro dientes, esta manera es más respetuosa con la naturaleza porque mantiene la estructura del suelo. Es conveniente remover la tierra entre 25 y 40 cm. de profundidad añadiendo previamente estiércol o  compost. Si añadimos estiércol serán necesarios unos 4 litros o kg por m2.

Par usar bien la horca y la pala de cavar:
1. Cogemos la horca y la clavamos en el suelo apoyando sobre ella el pie. La hundimos en la tierra entre 25 y 40 cm. y la movemos ligeramente hacia delante y hacia atrás.
2. Apretamos el mango hacia abajo volteando la tierra y luego rompemos los terrones golpeándolos ligeramente. Si no se deshacen con facilidad es que la tierra está muy seca o demasiado mojada. En este caso volvemos a mojarla o la dejamos secar según el caso y hacemos la labor uno o dos días después.
3. Volvemos a colocar la horca o la pala a unos diez o doce centímetros y repetimos la operación. Si resulta difícil es que la tierra no tiene la humedad adecuada y conviene regar.

Es muy importante que esta operación deje la tierra perfectamente preparada para la siembra, ya que de ello dependerá gran parte del éxito de nuestra cosecha.

Allanar

Hemos de dejar la tierra llana para la siembra y un aspecto importante es eliminar los terrones que se forman debido a haber labrado la tierra fuera del punto adecuado de humedad. Para deshacerlos hay que mojarlos bien y dejarlos con humedad hasta el día siguiente, momento en que se desharán con facilidad pasando un rastrillo.
La zona de cultivo debe quedar llana y la tierra con una textura suave y con grano de tierra fino.

Abonar el terreno

Abonar la tierra es esencial y consiste en incorporar materia orgánica suficiente para la nutrición de las plantas. También se pueden utilizar fertilizantes químicos comerciales.

Los fertilizantes orgánicos son de origen animal o vegetal, entre ellos citaremos el estiércol, el humus de lombriz, el compost y el mantillo. Los abonos químicos son sustancias de origen mineral que proceden en su mayoría de yacimientos minerales.
Los abonos orgánicos son de acción más lenta, ya que el nitrógeno se libera más despacio porque se produce por descomposición bacteriana, por el contrario son beneficiosos para esponjar la tierra, sobre todo el estiércol y el compost. En el caso del estiércol, su asimilación por la planta no se iniciará hasta trascurridos de 12 a 18 meses desde su utilización.
Los abonos minerales son de acción rápida y proporcionan a la planta los nutrientes para su completo desarrollo.
Ambos pueden usarse combinados e incluso, para la mayoría de los expertos ambas clases de abono son vitales para la planta.

Necesitamos unos 4 litros o kg de estiércol por m2, si ponemos demasiado puede deteriorar la tierra. La cantidad exacta depende del tipo de hortalizas que vayamos a sembrar. Si añadimos abonos minerales, es mejor seguir las instrucciones del fabricante.

El abono verde

“Abono Verde” se llama a las plantas que se siembran especialmente para servir de abono, las más comunes son las leguminosas: guisante rugoso, trébol amargo, trébol persa, trébol rojo, guisante austriaco, las crucíferas y las gramíneas.

Hay que cortar las plantas para abono verde justo antes de su floración, ya que en ese momento extraen más nutrientes de la tierra. 

Hay tres maneras de hacer este abono: 1.Arrancar las plantas y dejarlas marchitar un par de semanas sobre la tierra. Si vives en un lugar muy seco con uno o dos días basta. Si vives en un lugar húmedo, debes tener cuidado con la pudrición de las plantas. Después las plantas se trituran y se incorporan a la tierra.

2. Otra opción es cortarlas dejando las raíces en la tierra, y luego extenderlas como cobertura por encima de la tierra y dejar que se vayan descomponiendo y que las lombrices las incorporen a la tierra.

3. Otra manera es dejar el terreno sin cultivar un año y sembrar plantas de abono verde. Estas ayudarán a fijar el nitrógeno a la tierra, la tierra se conservará en buena forma y después de un año podrás cultivar hortalizas fuertes y sanas.

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Los puerros

Los puerros

Los puerros

Los puerros

Clima y suelo
Los puerros se adaptan bien a climas fríos o calurosos y son bastante resistentes a las heladas. Se desarrollan mejor en climas o estaciones del año templadas y con buena humedad.

En cuanto al suelo, prefieren los profundos y bien drenados, les conviene una tierra bien cavada y rica en humus. No se desarrollan bien en tierras pesadas y compactas. 

Siembra
La siembra del puerro se realiza en el hemisferio norte en dos épocas del año, en febrero y de julio a septiembre. Se siembran las semillas en semillero, a una profundidad de 1-2 cm, y se riegan frecuentemente. Cuando las plantas alcanzan los 15-20 cm, se realiza el trasplante con un marco de plantación de 10x30cm, y a una profundidad de unos 5 cm, en la parte baja de los surcos. Los puerros se suelen recalzar con tierra para su blanqueado, hemos de hacerlo un mes antes de la recolección.

Los puerros se asocian bien con las zanahorias, los apios, las fresas y los tomates. No se asocian bien con las judías, los guisantes, las coles, las lechugas, los rábanos y las  remolachas.

En cuanto a las rotaciones de las hojas de la huerta, al ser una planta de ciclo largo y un poco exigente, es mejor hacer las rotaciones cada 3 o 4 años antes de volverlos a sembrar en el mismo lugar.

Riego y abonado
Esta planta necesita humedad,  hay que regarla bien sobre todo en los meses secos y calurosos.

El puerro no tolera el compost o el estiércol fresco,  es muy importante realizar un abonado con materia orgánica bien descompuesta.

Recolección
La recolección del puerro se hace aproximadamente a los 5 meses de la siembra. Las plantas se arrancan de forma manual, se procede a la limpieza de las hojas, eliminando las exteriores sucias y de coloraciones amarillentas y también limpiando las raíces y si es necesario recortándolas.

Otras verduras, frutas y hortalizas: la patata,   la cebolla,  las judías verdes,  la acelga,  el calabacín,  la lechuga,  la berenjenalas fresasel tomatela zanahoriael pimientoel pepinola calabazael melónel perejilel ajola chirivíacol y la berza comúnla sandíalos guisanteslos naboslos rábanoslas habaslas espinacasel maíz para palomitas, la melisa, los puerros.

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Melisa

Melisa

Melisa

Melisa

Clima y suelo
Es una planta de clima mediterráneo y se adapta bien a los inviernos suaves, ya que no le gustan las heladas, y a los veranos cálidos, pero prefiere estar en sombra o semi sombra.

En cuanto al suelo, prefiere los profundos y bien drenados, abonados con materia orgánica. Aunque puede desarrollarse en terrenos pobres.

Siembra
Se siembran las semillas en primavera o verano, cuando la temperatura sea superior a 22 º C. En buenas condiciones de humedad las semillas germinarán en unos 10 días.

Riego y abonado
Esta planta necesita humedad pero al ser de clima mediterráneo está acostumbrada a largos periodos de sequía. Los riegos, por lo tanto pueden ser poco frecuentes. Dependiendo del emplazamiento donde esté, podemos regarla cada dos días en verano siempre que esté a la sombra y en invierno cada 10-15 días.

La melisa no necesita mucho abono, pero para conservar la humedad del suelo y para tener unas plantas más frondosas podemos añadir materia orgánica al final del invierno.

Recolección
Las hojas de melisa se usan sobre todo para hacer infusiones y para ello podemos recoger hojas frescas durante casi todo el año, pero si tenemos varias plantas y queremos secar las hojas, la mejor época es la primavera, antes de que salgan las flores. Para ello cortaremos los tallos, a unos 10 cm del suelo, y haremos ramos que colgaremos en un lugar fresco y a la sombra.

Otras verduras, frutas y hortalizas: la cebolla,  las judías verdes,  la acelga,  el calabacín,  la lechuga,  la berenjenalas fresasel tomatela zanahoriael pimientoel pepinola calabazael melónel perejilel ajola chirivíacol y la berza comúnla sandíalos guisanteslos naboslos rábanoslas habaslas espinacasel maíz para palomitas, la melisa.

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